Festival

Y llegó el sábado: el gran día en Swatch Cities, Madrid.

octubre 28, 2018

Las puertas se abrieron antes el sábado para exprimir al máximo el último día en el Impact Hub Gobernador. El olor a café y bizcocho recién hecho de nuestros amigos de Toma Café se propagaba por la nave a media mañana, justo cuando comenzaban a las 12.30 dos talleres que dieron mucho de sí. Uno lo impartió el ilustrador José A. Roda, quien enseñó a los 10 afortunados participantes —había cola para coger una de las preciadas plazas— a realizar autorretratos con la técnica papercut  “Lo que más he disfrutado de la experiencia ha sido ver cómo, partiendo de mi trabajo, cada asistente ha generado una visión muy personal en su pieza”, comenta Roda.

 

 

El otro taller de la mañana lo ofrecieron las creative natives Clara Cebrián y Gema Polanco, quienes diseñaron, junto a 14 participantes, dos Maxi Swatch [los Swatch de pared de gran escala, cuya superficie total se presentaba como un lienzo en blanco]. En ellos realizaron collages con fotografías del archivo familiar de Polanco, sobre las que luego se han pintado motivos pop con rotulador. Y dibujaron siguiendo las siluetas frescas y ágiles de Clara.

 

Al mismo tiempo que acontecía todo esto, se le daban los últimos toques al último de los Art Shows presentados en el marco del festival. La instalación, que se pudo visitar a partir de las 16.00 pm, recibe el nombre de Kilómetro 0 y en ella se establecía un diálogo entre el centro y la periferia de la ciudad. El equipo autor, liderado por la artista Leonor Serrano y compuesto por la diseñadora de producto Laura Corradi, la artista e investigadora Julia García y el arquitecto Arturo Garrido, identificó distintos símbolos de la madrileña Puerta del Sol, los reprodujo en código escultórico y los reinterpretó con elementos encontrados en barrios periféricos de la ciudad, desde el Ensanche de Vallecas al polígono industrial de Cobo Calleja.

 

 

“Hemos cogido el Kilómetro 0 como referencia física y simbólica del lugar desde donde se construyen todas esas jerarquías que existen dentro de la ciudad en cuanto al territorio. A partir de ahí empieza toda una instalación en la que se reconstruye esa escenografía de la Puerta del Sol, pero con imágenes que en realidad están ‘contaminadas’ y construidas desde la periferia”, explica Julia García. El grupo trabajó desarrollando una serie de derivas consistentes en visitar zonas alejadas del centro urbano y recoger en ellas distintos materiales con los que luego intervenían la iconografía de ese centro.

 

 

Así, por ejemplo, a la representación de la famosa estatua del Oso y el Madroño se le añadieron unas tiras sacadas de bolsas de tela y plástico encontradas en el polígono industrial de Cobo Calleja; el icono de Tío Pepe se vio invadido por un tapete y tiras de apuestas perdidas, una alusión a la impactante proliferación de casas de apuestas en el extrarradio; y a la entrada de la estación de Metro le crecieron unos cardos secos encontrados en los solares de Vallecas post-burbuja inmobiliaria. “También subyace en este planteamiento la necesidad de reivindicar la vida en los barrios, en las afueras. Allí donde realmente acontecen gran parte de las dinámicas que configuran la esencia de la ciudad”, reflexiona Corradi.

 

 

Todos estos elementos se completaban con un vídeo proyectado sobre la pared a través de la esfera del reloj de la Puerta del Sol, el más conocido de España, en el que se documentaban esas acciones de recogida de materiales que habían precedido a la reinterpretación de la iconografía. También destacó la presencia de tres performers que, sosteniendo espejos o focos, actuaban sobre las piezas para que el público pudiese verlas desde distintas perspectivas. El grupo concebió el photo booth del día como una pieza más dentro de la instalación: “Está inspirado en las fiestas del Barrio del Pilar. Es el concepto de identidad articulado a través de la verbena del barrio. Se escuchan canciones populares y se puede jugar con tiras de luces LED (que recuerdan a la iluminación de las atracciones)”, explican.

 

 

Por otra parte, las secciones dedicadas a las charlas de creadores emergentes gozaron de un éxito total de asistencia. El Creative Natives Tribune se cerró con dos intervenciones de esas que invitan a soñar a lo grande: las del arquitecto y comisario Niko Barrena y el arquitecto, diseñador y DJ Juanito Jones. Junto a otros talentosos colegas, ambos mostraron sus trabajos locales e internacionales e hicieron gala de un gran optimismo y sentido del humor.

 

 

Dos rasgos que comparten el también arquitecto Enrique Espinosa y el artista multidisciplinar Miguel Moreno Mateos, los dos últimos perfiles consagrados que compartieron experiencias con los más jóvenes en el Creative Survival Toolkit. “No sé muy bien cómo he llegado aquí. Lo que sí que sé es que, cuando uno por fin coge el camino que le corresponde, se genera una energía a su alrededor que hace que todo vaya tomando forma de manera natural”, sentenció Moreno Mateos.

 

La tarde siguió con el taller de lettering impartido a las 19.00 por el estudio Vasito de Leche —quienes previamente había customizado bolsas de Swatch que acabarán en las manos de algunos afortunados clientes— en el que se volvieron a co-crear diseños para dos Maxi Swatch.  Y, por último, un magnífico fin de fiesta con el concierto acústico de Mow.

 

 

El exotismo, la profundidad y la encantadora timidez de la madrileña Gabriela Casero y su compañera de escena Brenda Sayuri crearon una atmósfera íntima en el Impact Hub. Un ambiente perfecto para una despedida en la que estaban muy presentes los ecos de seis días en los que la intensa actividad artística, el ambicioso programa creativo y la conexión con el público superaron todas las expectativas. Si algo ha quedado demostrado esta semana es que la nueva generación de creadores de Madrid ya está aquí: no comentan el error de perdérsela.  Síganla de cerca.